Suicidal tendencies

Aprendí a ser feliz sufriendo de forma voluntaria y lo admito.

miércoles, 29 de febrero de 2012

No hay un punto al cual llegar


La lluvia cae, cada gota es como una bala dispuesta a acabar con la existencia de cada persona en este mundo tan complejo. Camino bajo esa lluvia tan ácida, tan destructora. Intento saber por qué siento que me quema por dentro esta necesidad tan extraña. Me está consumiendo los respiros; me está haciendo suspirar cada vez más aceleradamente. Busco explicaciones, lo único que hay es incoherencia, incoherencia de saber por qué está sucediendo esto; ese mundo tan irracional esta llamándome, está pidiéndome casi a los gritos, gritos agónicos perjudiciales para el oído, para la mente, la perturban, la destrozan como si tuvieran necesidad de hacerlo, como si lo necesitasen; como si necesitasen saciar su sed de locura arrastrándome a mi hacia ella, hacia esa oscuridad tan dominante; hacia ese mundo de destrucción, de caos; de sufrimiento. Se escuchan silencios, se escuchan ruidos melancólicos que tienen esa maldita y tan aborrecible ilusión de que él vuelva...
La lluvia, que de a poco estaba cesando, ahora se transformó en una tormenta, una tormenta desgraciadamente existente en cada uno de nosotros, una tormenta cuya explicación en mi es él. Se intenta hacer de cuenta que no está, pero no se puede, es muy fuerte, esos relámpagos tan dolorosos, como látigos, hieren a mi corazón, volviéndose cada vez más y más frágil. La luz que ilumina mi interior se vuelve más tenue, casi desaparece, se esfuma y no deja rastros de nada; no deja indicios de lo que alguna vez, quizás, existió. No quedan escombros de ese paraíso que había inventado mi subconsciente cuando él apareció. Era un mundo en sueños, era completamente real, pero en sueños. Me hizo sentir tanta felicidad, supe lo que era ese sentimiento del que hasta ese momento, dudaba de su existencia. Luego supe que existía, me lo habían hecho saber esos labios tan cálidos y esas palabras que parecían ser verdad. Creí en él, había levantado mil castillos, había ganado el truco y el retruco; pero todavía faltaba el vale cuatro... <<lo perdí>>. Todo ese paraíso se transformó en un infierno aún más encendido en llamas que el anterior. Lo único que hay son recuerdos, recuerdos momentáneos, que si bien me hacen sonreír, también me dan tristeza, pena; me da nostalgia saber que nunca más voy a vivir en ESE paraíso. Soy consciente de que si mi vida está dispuesta, va a haber más paraísos, pero ninguno va a ser como el que viví con él. Fue tan real e irreal a la vez; llegué a pensar que estaba soñando pero no, ERA REAL, en verdad estaba sintiendo una extraña sensación ajena a mi cuerpo, recorriendo mis venas, sentí sangre fluyendo en mi cuerpo, jamás en mi vida sentí tan fuertes los latidos de mi corazón; a excepción de aquella vez... sí... ese momento en el que por poco dejo de respirar, ese momento en que algo me salió mal porque buscaba que saliera mal. Sentí ese demonio que estaba saciando su sed de muerte, estaba matando el poco alma que me quedaba; pero no logró cumplir con su objetivo, dejó rastros dentro mío, dejó un odio tan profundo hacia todo ser viviente. Dentro mío hay un intruso, él había hecho que se fuera como también después hizo que volviera. Tengo tanto para decirle y no pienso tragarme ninguna palabra, diré todo, lo más serena posible. Intentaré hacer de cuenta que esos abismos de oscuridad y locura que se encuentran en mí, no están. Simularé calma y paciencia; simularé que conservo un poco de cordura en medio de tanta prohibición y destrucción; intentaré hacer de cuenta que esta herida a través de la cual estoy desangrando NO EXISTE. Seguiré fingiendo con una estúpida sonrisa en mi rostro que NO LO NECESITO, fingiré bien, te lo prometo, pero NUNCA voy a negar esto que sigo sintiendo por esa persona que tan factible fue. Él fue el remedio más eficiente para esta enfermedad de dementes, de psicópatas. Me rescató de este mundo donde solo existe la pérdida de la razón, de la cordura. Este mundo que es un infierno, un abismo. Es un sendero que TODOS alguna vez caminarán y sentirán que no hay una meta; sentirán que no vale la pena seguir caminando y sentirán el placer de cortar una vena y ver cómo cae la sangre. Este mundo de bestias que buscan saciar su sed de sufrimiento. Este mundo en donde lo que reina es la LOCURA, una locura PRECOZ, que intenta acabar con la coherencia de la creación.

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