Hablemos
un segundo de la vida, pensemos en ella, reflexionemos a conciencia de qué se
trata este "milagro", como algunos le llaman. Está acompañada tanto
de malos momentos como de buenos. Pero al final siempre parece que son más las
veces que nos golpea en la cara a las que nos sonríe. Hay muchísimos
obstáculos, algunos más complicados y difíciles que otros, pero nunca dejan de
ser piedras en nuestras vidas. Piedras con las que tropezamos una y otra vez
hasta que al fin reaccionamos y nos damos cuenta de las cosas que hacemos mal.
Es como un videojuego, ese tipo de juego que te envicia, en donde hay bestias
que intentan evitar que llegues al final, hay trampas en las que caes sin poder
evitarlo, hasta que jugas tanto que llega un punto que dejas de repetirlo,
porque te avivas, ya de tanto que lo jugas sabes cómo hacer para evitar caer,
para evitar que esas bestias te atrapen. Y así es la vida, está llena de
trampas, de obstáculos, de "bestias" que quieren atraparte para
impedir que llegues a tu meta. La única diferencia es que en un estúpido
videojuego tenes más de una vida, y podes repetir cada nivel las veces que
quieras hasta que por fin lo logras, en cambio, la vida es una sola, si bien aprendes
de tus caídas... no hay vuelta atrás, podes darte cuenta de los errores pero no
revertirlos, y te conviene no arrepentirte de haberlos cometido, con sólo darte
cuenta basta para saber que no debes volver a hacerlo. Tienen en común, la vida
y un videojuego, en que en ambos lo único que queres hacer es lograrlo, pasar
uno a uno todos los niveles, te hace ser más vivo cada vez, pero la vida es
seria, es un juego que hay que saber jugar, y si no, aprender, porque de nada
te servirá jugar si no sabes cómo. También como en todo juego, llegas a veces a
sentir miedo de avanzar, sientes miedo por no tener alguna idea de lo que está
a punto de venir y te agobias encerrándote sin sentido, en vez de arriesgarte a
ir por más. A veces te decepcionas, también, de vos mismo, porque sientes que
fracasaste en algo que de verdad querías, y sientes que no puedes volver a
hacer algo realmente bueno, y una vez más... dejas de arriesgarte a poder ganar
eso que tanto deseas... lo mismo sucede en un videojuego, cuando pierdes esas
vidas que te regalan, cuando estás a punto de por fin ganar y pierdes todo lo
que tenías, es ahí cuando vuelves a empezar... de cero.
Si
hay una verdad absoluta es que hay que aprovechar la vida al máximo, riendo, no
llorando, arriesgando, no temiendo, porque en un minuto se te pueden consumir
24 horas, todo un día en el que pudiste haber gritado de felicidad lo
desperdiciaste llorando y lamentándote por lo que no tenes, y ¿de qué sirve?...
de nada. Si no sabes cómo vivir disfrutando mejor aprende, y rápido, porque
como en todo juego, en un momento, la vida te dirá GAME OVER.
No hay comentarios:
Publicar un comentario