Era
ella, una chica que no quería ni buscaba ser comprendida. Se encontraba otra
vez sin entender nada de todo. Otra vez volvía a ella, como siempre, la
pregunta del por qué de las cosas... Por qué sentía lo que sentía, por qué
siempre volvía a lo mismo, se harta y se cansa porque se vuelve rutina lo que
vive. Le produce tristeza, genera lágrimas, unas lágrimas tan saladas que
llegaba a irritar. Sentía al mismo tiempo la bronca, esa bronca que le hacía perder
la razón, que la hacía ser lo que era... La capacidad para encontrar las
palabras necesarias para expresar lo que siente se dificulta, se vuelve casi
imposible y eso la angustia. Se quedo sin esa inspiración que la impulsaba a
describir cosas maravillosas, a ver al mundo de la mejor forma. Siente que no
puede escribir expresando felicidad, que al momento de escribir sus
sentimientos más melancólicos, mas triste... le sale todo, pero cuando quiere
decir, transmitir esa felicidad que no tan seguido aparece... las palabras se
borran, desaparecen de su alcance, huyen y se transforman en sentimientos
adictivamente depresivos. Las cosas que le hacen apreciar lo hermoso de la vida
se esfuman como por acto de magia, como una magia especial y única, una magia desgraciadamente
existente en todos nosotros.
Intenta
hablar de ella misma, de su ser a través de lo que es general, a través de la
vida de todos, no solo la de ella, siente que hablando así, a través de lo que
muchos pueden sentir, desahoga su ser, sus pensamientos tan odiados. Ese veneno
que corre por sus venas, ese que es tan dulce y adictivo que le hizo entrar en
un trance del que todavía no logra salir por completo. Es confuso, no sabe, no
encuentra una forma de cómo explicar lo que quiere, sabe que por fin está
haciendo su felicidad, pero no entiende por qué solo sintiendo que lo que vive
la hace sufrir puede hacerla feliz. Analiza su pensamiento, su forma de mirar
las cosas para poder entender lo que sea, pero no se comprende así misma, no
sabe por qué es que hace lo que hace, por qué escribe lo que escribe, piensa y
siente esas cosas tan hirientes para su
ser, pero que ella, de algún modo, las ve positivas, ver sentimientos que para
algunos son insoportables y son tan odiados por aquellos... como cosas buenas,
cosas que te hacen mejor... le da bronca detenerse a pensar por qué en su vida
abunda la incoherencia, la irrealidad, por qué siente que no merece la
felicidad como debe ser, por qué el sufrir es lo que la hace tan feliz... por
qué le saca protagonismo a su personaje en SU PROPIA VIDA, rebajándose
por quien no lo vale, no entiende por qué siente que todo lo que él le hace
sentir es irreal. Siente que es demasiado bueno para ser ella la persona a la
que le está pasando esto, que está sintiendo dos formas diferentes de ser
feliz: una a través del sufrimiento y otra... a través de él... no quiere
admitir lo que es verdad y busca pretextos, no quiere aceptar la realidad...
pero de alguna forma va a tener que decirlo... ¿cuál es el problema? TIENE
MIEDO, tiene miedo a sentir lo que ya empezó a sentir, tiene miedo de que
todo sea mentira, que solo sea una ilusión estúpida lo que la está haciendo tan
feliz. Necesita afirmaciones, no indirectas, necesita saber la verdad, saber si
solo es parte de un juego tan lastimoso o de verdad es importante en la vida de
ese chico que de apoco la rescata del vacío del que quiere salir, pero al mismo
tiempo desea seguir habitando...
Las
contradicciones dentro de su mente siguen y no paran, no se detienen ni por un
momento, ya no sabe qué sentir, ya no sabe si su vida es real, si merece que
sea real. Siente que todo es un sueño, un sueño que lastima pero que da
felicidad al tiempo que te hace sufrir. Quiere poner un "alto" a eso
que avanza dentro suyo. No quiere sufrir por alguien de nuevo, no otra vez...
pero necesita, de verdad... acepar que todo es real, que nada es sueño, que la
vida es realidad, que SU vida es realidad y que ella es la protagonista.
Necesita dejar de ser feliz a través del sufrimiento y encontrar una nueva
fuente hacia aquello... que no toda su felicidad dependa de él... necesita una
buena dosis de VIDA... desahogar su corazón, callar esas voces que tanto
la agobian y la hacen más pequeña con cada palabra que se queda como un sello
de infelicidad eterna... aceptar que las irrealidades, no son más que eso... IRREALIDADES...
NO existen y por fin... SONREIR, no solo por ese chico que conoció,
sino por todo, porque tiene TODO para ser FELIZ, a pesar de lo
que es la vida.
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