Suicidal tendencies

Aprendí a ser feliz sufriendo de forma voluntaria y lo admito.

miércoles, 29 de febrero de 2012

El reflejo en el espejo


- Quizás no es el momento para esto, pero sabiendo que es tarde, quisiera poder soltar todo lo que tengo dentro mío. Es un hecho extraño, es algo inverosímil lo que provocas en mí. Generas caos en mis pensamientos que ya no saben en dónde ubicarse. Vuelve esa necesidad, esa que habías hecho que se fuera y que se mantuviera lejos de mí; esa que le hace tanto mal a mi ser. Te fuiste, lo sé, lo entendí y supe aceptarlo; tomarlo con "calma". No derramé ni una sola lágrima por vos desde aquel día en que me dijiste "hasta acá llegamos"... había prometido no hacerlo; pero no hubo un maldito momento en que mi rostro no se tiñera con el gris de saber que, precisamente, "hasta acá llegamos". No hubo momento alguno en que dejé de pensar en vos, obligando a mi rostro a que se viera feliz, fingiendo una sonrisa demasiado convincente, simulando un "no me importa nada"... ¿A quién quiero engañar? No sé lo que significa eso, no sé lo que significa una vida sin una persona que te ayude a pintar tu arcoíris desteñido por el paso del tiempo; que reconstruya la ciudad que habita dentro tuyo. ¿Cómo vivir sin esa sonrisa que tanta felicidad te brinda? Odio admitir todo esto. Intenté que no significara nada, fingí por los dos, por vos y por mí. Dijimos que seríamos "amigos", que broma tan idiota, no podemos ser amigos, no podemos hacer que los sentimientos que nos teníamos se transformen en amistad. No pudiste haberme planteado eso, y yo como una estúpida, sin reprocharte nada, sin pedirte explicaciones, sin preguntarte un "por qué". Y sin darme cuenta, otra vez estoy expresando ese sentimiento que ahora llaman "amor"... Lo detesto, escribir sobre una persona, hablando de ella como si fuera lo único que habita en tu vida... no quiero que vos seas mi vida; no va a suceder eso, no voy a permitir que una vez más me hunda en ese océano, esperando que alguien me tire un salvavidas. Esta vez, me voy a salvar yo misma. Basta de llorar por alguien, basta de hacerme ver tan débil frente a los demás...
- ¿Desde ahora todo va a cambiar?... ¡ESTÚPIDA! ¿Cuántas veces dijiste eso y no lo hiciste? Me causa tanta gracia... aceptalo: no podes estar sin él, no podes cambiar el hecho de que vos siempre estás dependiendo de alguien para hacer tu felicidad, es más, ni siquiera la haces vos. ¿Cómo pretendes avanzar si siempre estás girando en un mismo lugar? Fingís que lo superaste, que no te marcó lo que te hizo vivir y lo soltás cuando estás sola; sonas tan patética, irracional, ILUSA, no tiene sentido. Deja de mentirte a vos misma y acepta lo que es real. Deja de vivir constantemente tu mundo en sueños y adaptate a la triste realidad, A LA VIDA, porque tus sueños no se transformarán en ella. Ubicate en lo que sí existe... él no va a volver y vos te estás hundiendo más que antes, inconscientemente, en ese vacío que él abrió cuando terminó. ¿Tan nena vas a ser de seguir enganchada con un pibe que no te necesita? Deja de hacerte la pobrecita llorando por ahí que no te sale, no quieras dar lástima. Acepta los errores de la vida y no fantasees porque te va a ir mal. ¿Te duele lo que te estoy diciendo? TE FELICITO, porque la realidad DUELE, deja de volar en tus pensamientos y VIVÍ EN LO QUE SÍ EXISTE...
-¿A mí me hablas de realidad? Fíjate bien porque ni vos sos real. Dejame hacer mi vida en sueños y mi vida real, dejame disfrutar lo que vivo. Tenes razón, LO EXTRAÑO Y LO NECESITO, no te voy a mentir. Dejá de creerte más de lo que sos. ¿A mí me hablas de realidad? Cuando sos vos la que se hace la superada. A vos te afectó tanto como a mí el hecho de su "partida". Vos también necesitas a alguien que sacie tu necesidad de "amor". ¿Me vas a negar que no te encantaban esos momentos que pasabas con él? Las dos estamos en lo mismo, extrañando a quien no deberíamos, insistiendo por amor que no deberíamos estar pidiendo tan desesperadamente... Acepta vos también, que él le trajo dulzura a la amargura de tu vida. Trajo luz a la oscuridad de tu soledad. Te quiso como vos siempre quisiste ser querida. Y yo también, lo admito, pero vos no ocultes tus sentimientos POR QUE NO SIRVE. Las dos estamos juntas en esta situación, dudando entre dejar ir algo que en verdad queremos o perseverar hasta conseguirlo. Más que nada, estamos juntas, porque vos sos yo, solo sos un reflejo mío en este espejo tan cruel, que me muestra lo que no quiero ver. Ya está, hiciste tu trabajo: me mostraste los hechos tal como son; no puedo cambiar lo que soy, vivo soñando con el estúpido "príncipe azul", a pesar de ser consciente de que no existe. Pero ¿qué más da? si quiero soñar es mi problema, todos merecemos un cuento de hadas. Y vos que me hablas tanto de realidad... ¿queres que viva una realidad? Entonces desaparece tu reflejo en este espejo que me quiero preparar para vivir esa triste realidad de la que tanto me hablas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario