Suicidal tendencies

Aprendí a ser feliz sufriendo de forma voluntaria y lo admito.

martes, 28 de febrero de 2012

La hora de mi muerte


Sigo parada, aquí, sin razones para estar de pie aún. Las motivaciones, los sentimientos van desapareciendo creando una ilusión de una vida completamente sin sentido, los deseos de dejar de ver la luz del sol se van reemplazando por la necesidad de ver solamente la oscuridad, esa hermosa y tan deseable oscuridad. La necesidad de ver un rojo pasión y sentirlo es sustituida por la de ver un rojo sangre, un rojo profundo sobre una piel empalidecida y blanca como la nieve. Los colores se mezclan creando la ilusión de vida, de realidad. Los sueños caen bajo las trampas de La Muerte y se transforman en hermosas y tan reales pesadillas, donde los gritos se escuchan cada vez más fuertes, gritos de pánico, de soledad y melancolía. Terminar de una maldita vez con mi vida que deja de tener sentido alguno. Parar este latido sin objetivos, calmar este corazón tan... tan... ¿hermoso? ¿Oscuro? ¿BUENO?... no lo sé. Quiero terminar con esto en este mismo y preciso momento, acabar con el sufrimiento, con las idas y vueltas de mi cabeza, con esas que no saben de dónde vienen ni hacia dónde van, a pesar de que NADIE en este mundo sabe ni de dónde viene, ni a dónde va, ni por qué vive ni para qué. Nunca se pregunta el por qué de su existencia, nunca analiza en su estúpida conciencia de dónde vienen las cosas. Dónde nacen los sueños, QUIÉN INVENTÓ LA REALIDAD Y POR QUÉ LA HIZO ASÍ, una realidad sufrida y dolorosa, que crea desilusiones, desamor... palabras SIN SENTIDO, a pesar de que creo que el no tener el más mínimo sentido le da más sentido a las cosas. Igual... no sé qué estoy diciendo, no me interesa, voy a terminar con esto... LLEGÓ LA HORA DE MUERTE...
La necesidad ver un rojo sangre se está empezando a cumplir, estoy viendo sangre cayendo de mi muñeca izquierda sobre mi hoja con tinta azul, a demás de las lágrimas de un color transparente y tan saladas como la sal, transparentes... como es la vida... mi corazón deja de palpitar, el latir se está deteniendo, el respirar se dificulta, mi aliento va disminuyendo, mi temperatura corporal desciende, el color de mi piel... se torna pálido, mi visibilidad se va haciendo nula, solo puedo ver sombras y en un flash veo todos los recuerdos que llevo dentro, veo mi vida pasar frente a mis ojos y luego... LA OSCURIDAD TOTAL. Ahora hay tranquilidad, silencio, paz y armonía, mi imaginación se transforma en una luz e ilumina mis sentidos, la única luz que vi fue aquella. Escucho una música, es tranquila y hermosa que pronto es callada por un fuerte arpegio de guitarra que hace que mis sentidos se debiliten... mis palabras cobran vida, mi subconsciente me dice que vuelva pero no quiero, me gusta estar ahí, donde la soledad es mi única amiga, donde todo es NEGRO, donde la música que escucho es MI música, donde solo pueda escribir y expresar mi melancolía... pero mi subconsciente no se rinde y me despierto...lamentablemente,  todo había sido un sueño, un hermoso sueño: YO MORÍA. Y los deseos de aquello SIGUEN VIVOS DENTRO DE MI. Y algún día, no muy lejos de hoy, llegará  el momento y SERÁ LA HORA DE MI MUERTE.

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