La necesidad ver un rojo sangre se está empezando a cumplir, estoy
viendo sangre cayendo de mi muñeca izquierda sobre mi hoja con tinta azul, a demás
de las lágrimas de un color transparente y tan saladas como la sal,
transparentes... como es la vida... mi corazón deja de palpitar, el latir se está
deteniendo, el respirar se dificulta, mi aliento va disminuyendo, mi
temperatura corporal desciende, el color de mi piel... se torna pálido, mi
visibilidad se va haciendo nula, solo puedo ver sombras y en un flash veo todos
los recuerdos que llevo dentro, veo mi vida pasar frente a mis ojos y luego... LA
OSCURIDAD TOTAL. Ahora hay tranquilidad, silencio, paz y armonía, mi
imaginación se transforma en una luz e ilumina mis sentidos, la única luz que
vi fue aquella. Escucho una música, es tranquila y hermosa que pronto es
callada por un fuerte arpegio de guitarra que hace que mis sentidos se
debiliten... mis palabras cobran vida, mi subconsciente me dice que vuelva pero
no quiero, me gusta estar ahí, donde la soledad es mi única amiga, donde todo
es NEGRO, donde la música que escucho es MI música, donde solo
pueda escribir y expresar mi melancolía... pero mi subconsciente no se rinde y
me despierto...lamentablemente, todo había
sido un sueño, un hermoso sueño: YO MORÍA. Y los deseos de
aquello SIGUEN VIVOS DENTRO DE MI. Y algún día, no muy lejos de hoy,
llegará el momento y SERÁ LA HORA DE
MI MUERTE.
Suicidal tendencies
Aprendí a ser feliz sufriendo de forma voluntaria y lo admito.
martes, 28 de febrero de 2012
La hora de mi muerte
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